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Maduro a la cabeza del gobierno de Venezuela anuncia un plan de racionamiento de cuatro horas de electricidad diarias en varias zonas del país

Las protestas de los últimos meses contra las fallas en buena parte del país aireaban que la electricidad volvía a fallar en Venezuela. El Gobierno lo ha confirmado hoy, al anunciar un plan de racionamiento eléctrico de cuatro horas diarias en el estado fronterizo de Táchira y en Mérida, Trujillo, Portuguesa y Barinas, la cuna de la revolución.

La Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) atribuye el regreso de los racionamientos a la disminución de los niveles de agua en las presas del oeste del país. Los apagones se han repetido de forma constante en los últimos días, y no sólo en la zona más afectada, incluso en Caracas hoy mismo permanecen sin luz desde hace 48 horas en barrios del centro. Entre febrero y marzo tres mega apagones oscurecieron la capital y paralizaron servicios públicos como el Metro.

«De los 1.100 megavatios que deberíamos estar generando, sólo estamos generando 150. Esa es la razón de estas interrupciones impredecibles», se excusó el mayor general Luis Motta Domínguez, ministro de Electricidad conocido en el país por atribuir cualquier apagón a las conspiraciones del Imperio y de la oposición. El propio Nicolás Maduro ha ordenado a los militares que pongan en marcha un plan especial contra la «guerra al sistema eléctrico».

La realidad es que el sistema eléctrico nacional sufre falta de mantenimiento, corrupción, la compra de plantas eléctricas inservibles y una pésima gestión desde la llegada de Hugo Chávez al poder, quien ya tuvo que dar marcha atrás cuando en 2010 planteó el racionamiento eléctrico nocturno en Caracas.

En 2016, la crisis eléctrica, acentuada por la sequía provocada por El Niño, obligó a rigurosos racionamientos en casi todo el país. Los trabajadores públicos vieron cómo su jornada laboral quedaba reducida y los centros comerciales también tuvieron que adaptar sus horarios, profundizando las pérdidas económicas.

Táchira, el estado más afectado, vive desde hace semanas con sus hospitales al borde del colapso eléctrico. Según la gobernadora Laidy Gómez, al menos dos adultos y un bebé han fallecido por complicaciones físicas que no pudieron tratarse por la falta de electricidad.

En su capital, San Cristóbal, los apagones afectan a todos los sectores. «He tenido que cerrar la panadería varías veces porque se va la luz. No funciona el punto de venta (pago con tarjeta) sin luz y no tenemos planta eléctrica. Nadie tiene efectivo ni para un pan. He pensado buscar una planta pequeña, pero además no hay gasolina para ponerla a funcionar», describe Nerio Rosales, dueño de una panadería en la capital fronteriza.

En el estado andino de Mérida, la situación también es extrema. «La gente no puede trabajar, no hay luz en la casa. Uno no puede preparar comida, todo se daña. Ayer se fue desde las dos de la tarde hasta las ocho de la noche y en la madrugada de hoy otra vez»,

En cambio al otro lado de la frontera, en la colombiana Cúcuta, no se producen apagones, pese a soportar la misma sequía.

 

 

 

.elmundo.es

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Hector Figuera

Hector Figuera

CEO Fundador del portal RCENI Radio Centroamérica Internacional Audiovisualista Temático Antropocentrico especializado en composición.