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Ismana un buen ciudadano del mundo considerado por sus seguidores como «la expresión natural» ya que en sus obras expresa y transmite eventos con singular entendimiento. Toda su vida y su arte cambiaron a raíz de un encuentro cercano del 2 tipo con un ovni.

Las habilidades de Ismana suelen ser atribuidas a la influencia y admiración por el arte gráfico cinematográfico en conjunto con el encuentro cercano del 2º tipo con una «esfera brillante« a orillas del mar en San Bernardo del Tuyú. Evento que sería conocido como el caso de «LA CALDERA». 

Entre otros atributos se destacan numerosas colaboraciones con artistas audiovisuales del género ufológico y canales en redes sociales como «Viaje a lo Desconocido» por Paul Boonker entre otros. Mayormente de manera anónima ya que no es partidario de la exposición pública.

EL CASO DE «LA CALDERA»

Relato del protagonista.

Fuente (ISMANA ART-Gabriel I. González):

«La tarde de agosto del año 2.001 cambiaría definitivamente mi vida y la forma de mirar al cielo afirma Ismara en adelante y sobre todo… de mirar al mar».

En el año citado trataba de orientar mi futuro en el deporte, específicamente: el fútbol., desarrollaba dicha actividad en un club de Bs As (Club AtléticoColegiales) y me encontraba de visita en casa de mis padres. Como todo deportista debe mantenerse en actividad a pesar de no estar de manera física en el club, preparé la indumentaria de entrenamiento y después de una larga elongación decidí trotar hasta la playa (Av. San Bernardo y Costanera). Al llegar a destino me agrado la idea de continuar hasta La Caldera, es el casco de un barco vapor que encallo en las costas de Costa Azul (localidad vecina de San Bernardo) en el mes de noviembre de 1.924 debido a un fuerte temporal.

Continua narrando Ismana entonces descendí a la playa y bordeando la orilla continúe el trote hasta el objetivo dispuesto. Los últimos rayos del sol se despedían y la geometría de la luna asomaba en las escasas nubes que parecían darle la bienvenida.

Mientras corría es inevitable mirar la belleza de las olas marítimas y más sabiendo que hacía muchos meses que estando en la jungla de cemento no contemplaba el vaivén y susurro que producen al romper.

Todo se sumaba al hermoso silencio de trotar en soledad a orillas del mar. Por fin llegue a la Caldera (lugar de destino) y realizo una caminata en círculos grandes, amplios para cambiar la respiración, elongar y descansar antes de emprender la vuelta del mismo modo. En ese momento todo comienza:

Mientras camino veo una luz pequeña y brillante a varios kilómetros en el mar, sobre el agua.

No preste importancia ya que es común ver barcos pescar hasta tarde o pasar la noche cerca de las costas y por lógico con sus luces encendidas. Continué con el ejercicio y vuelvo a mirar al mar y la luz parecía estar más cerca en relación con la primera vista solo que esta vez podía distinguir el color a un tono ámbar fuerte. Me impresioné porque sabía que era imposible recorrer en poco tiempo esa gran distancia, solo quedé fijamente mirando la luz notando que ya no era pequeña y tenue, aunque si parecía oscilar y alternar entre los colores caoba y purpura esta vez, pero con un brillo cálido y abrazante a la vez.

No emitía sonido alguno. Atónito y estático Ismana no supe que hacer y acompañé con la vista esa luz que continuo su avance y freno a un metro (estimado) por encima de la cresta de las olas que estaban próximas a romper, el resplandor que emanaba esa luz brillante se reflejaba e iluminaba el agua marina, el agua parecía ser transparente en ese sector.

No recuerdo cuanto tiempo estuve perplejo mirando esa forma circular brillosa parecida a una esfera. Al entender la naturaleza de la situación quise caminar hacia atrás pero no pude, mi cuerpo no respondía, sentía la sensación de estar paralizado y consciente al mismo tiempo, pero no alterado o asustado, más bien tranquilo y sereno.

La luz era hermosa e hipnotizante, no podía quitar la vista de ella. No sé cuánto tiempo estuve encandilado mirando esa esfera, pero estando siempre en el mismo lugar quieta., en posterior solo desvanecí, no tenía control de mi cuerpo durante la caída al suelo.

Dice Ismana en ningún momento perdí el conocimiento o la conciencia de lo que pasaba solo que no tenía autocontrol sobre mí mismo. De pensarlo es una sensación desesperante, pero en ese momento no fue de esa manera.

Caí de frente, hacia adelante. En ese momento solo quede inmóvil en el suelo y lo único que llegue a ver por último fue a través del reflejo del agua en la orilla, semejante a un espejo, el reflejo de la intensa y brillante luz sobre mi por un instante y luego desapareció rápidamente impulsada hacia arriba. Después de un rato pude tomar control de mi cuerpo y logré sentarme. Sentía un poco de calor en mi cuerpo y dolor en el dedo anular de la mano izquierda, también debajo del mentón. Procedí a inspeccionar las zonas de mi cuerpo citada y noté que el dedo anular estaba recalcado (torcido/dislocado) y debajo del mentón tenía un corte debido al impacto con los caracolillos. Hasta hoy día pienso que las lesiones fueron debido al impacto contra el suelo cuando desvanecí., al caer libremente en peso “muerto” por no tener control de mi cuerpo.

En ánimo de “recuerdo” al día de la fecha el dedo quedo de la misma manera y poseo la cicatriz en el mentón.

Luego con algo de dificultad me puse de pie y logré caminar. En ese momento pude reaccionar en toda mi humanidad y no comprendiendo del todo lo que paso note a mi alrededor sobre la arena lo que pareciera ser un círculo blanco (estimo de 2 metros) de salitre marina y almejas que estaban sobre el mismo, estaban vivas tratando de escarbar para volver al interior de la arena.

Perplejo por tanta información que pensar y procesar afirma Ismana sentí pánico y salí corriendo de la playa dos cuadras por la calle Rivadavia sin parar hasta la Avenida Mendoza. Cuando llegué al lugar me senté en una pared lindera a la calle de una casa y llamé un remis para volver a la casa de mis padres».

Después de esa experiencia no volví al lugar del hecho hasta hoy día ni tampoco tuve algún otro encuentro parecido.

Por temor al famoso “Que Dirán” o “Que Pensarán de mi familia” lo calle por años. 

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Hector Figuera

Hector Figuera

CEO Fundador del portal RCENI Radio Centroamérica Internacional Audiovisualista Temático Antropocentrico especializado en composición.