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Desde que comenzó la pandemia, las comunidades pobres de todo el mundo han estado enviando repetidamente un mensaje claro y urgente: «Moriremos antes de hambre que de COVID-19». A día de hoy, las muertes por hambre superan a las provocadas por el virus.

Los incesantes conflictos, las crisis económicas agravadas por la pandemia y la creciente crisis climática han exacerbado la pobreza y arrastrado a millones de personas más a una situación de hambre extrema; a muchas, casi al borde de la inanición.

No hay excusa para el hambre en el siglo XXI. Si ponemos fin a los conflictos y a la crisis climática, si brindamos apoyo a las familias agricultoras, si financiamos programas de asistencia alimentaria, podemos poner fin al hambre ahora

En nuestro mundo profundamente desigual, cada año, millones de personas padecen y mueren debido a la falta de alimentos. El año pasado, Oxfam ya alertó de que el hambre podría causar más muertes incluso que el propio virus de la COVID-19. Lo que parecía una crisis global de salud pública ha derivado rápidamente en una grave crisis de hambre, en la que millones de personas están al borde de la inanición.

155 Millones

Este año, 20 millones de personas más se han visto arrastradas a niveles extremos de inseguridad alimentaria, ascendiendo a un total de 155 millones de personas.

x 6

Desde el inicio de la pandemia, el número de personas que viven en condiciones cercanas a la hambruna se ha multiplicado por seis, hasta llegar a más de 520 000.

11 /minutos

Es probable que hasta 11 personas estén muriendo de hambre cada minuto, superando el número de muertes que provoca la Covid-19.

Una combinación letal que agrava el hambre

La combinación letal de los conflictos, la pandemia del Covid-19, y la crisis climática ha agravado el hambre y la malnutrición en el mundo. Han asolado comunidades enteras en las zonas críticas del hambre en el mundo, creando a su vez nuevos focos de hambre. Los conflictos siguen siendo el principal causante del hambre en el mundo por tercer año consecutivo, incluso durante la pandemia.

Conflictos

Impactos económicos de la Covid-19

El clima, en crisis

Un aumento de la desigualdad sin precedentes

La pandemia también ha puesto al descubierto el mayor incremento de la desigualdad desde que hay registros. Según las estimaciones, se prevé que el número de personas en situación de pobreza extrema llegue a los 745 millones a finales de 2021, lo cual supone un incremento de 100 millones de personas desde que comenzara la pandemia.

Los colectivos excluidos, especialmente las mujeres, las personas desplazadas y las personas que trabajan en el sector informal, han sido los principales afectados. La pérdida de empleos supuso para las mujeres un coste de 800 000 millones de dólares en concepto de pérdida de ingresos en 2020. Se prevé que otros 47 millones de mujeres en todo el mundo se vean arrastradas a una situación de pobreza extrema en 2021.

Puntos críticos del hambre

Entre las regiones y los países en los que la crisis alimentaria ha empeorado debido a la pandemia, hay algunos donde la situación es especialmente alarmante: Yemen, República Centroafricana, Afganistán, Venezuela, la región del Sahel en África Occidental, Etiopía, Sudán, Sudán del Sur y Siria. El hambre también se ha intensificado en nuevas zonas críticas como Brasil, la India y Sudáfrica, países que se han visto afectados por los mayores incrementos de las tasas de contagio con la pandemia del Covid-19.

Podemos acabar con el hambre

Para acabar con esta crisis de hambre, los Gobiernos deben, primeramente, poner fin a los conflictos y permitir que las organizaciones humanitarias como Oxfam puedan llegar a quienes más lo necesitan para salvar vidas. Para poner fin al hambre de una vez por todas, los Gobiernos también deben reconstruir la economía global de manera más justa y sostenible en el marco de la recuperación tras la pandemia. Asimismo, deben abordar los principales factores que provocan el hambre, y acabar con las desigualdades subyacentes que amplían la brecha entre ricos y pobres.

Deben centrar sus recursos en financiar sus sistemas de protección social en lugar de destinarlos a comprar armas, que perpetúan los conflictos y la violencia. La cantidad que se invierte en gasto militar en el mundo en tan solo un día y medio (8000 millones de dólares) bastaría para financiar la totalidad del llamamiento de emergencia de las Naciones Unidas para la seguridad alimentaria. Y evitar la pandemia del hambre

oxfam.org

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Hector Figuera

Hector Figuera

CEO Fundador del portal RCENI Radio Centroamérica Internacional Audiovisualista Temático Antropocentrico especializado en composición.