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Un fuerte rechazo a nivel internacional y preocupación ha generado la intención que tiene la Organización Mundial de la Salud de declarar la vejez como una enfermedad.

Sobre considerar a la la vejez una enfermedad se trata de una modificación en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (CIE), un “instrumento fundamental para identificar tendencias y estadísticas de salud en todo el mundo, contiene alrededor de 55 000 códigos únicos para traumatismos, enfermedades y causas de muerte. Proporciona un lenguaje común que permite a los profesionales de la salud compartir información sanitaria en todo el mundo”, sostiene la OMS en su web

A esto agrega que “se viene elaborando desde hace más de 10 años, contiene mejoras significativas con respecto a las versiones anteriores”.

En una declaración pública, 51 profesionales de distintas disciplinas que son parte de la Red Transdisciplinaria sobre Envejecimiento (RedEn) de la Universidad de Chile, criticaron esta medida.

“Nos genera una marcada sorpresa, molestia y desilusión el encontrarnos con que, bajo el código MG2A, en la sección de ‘síntomas generales’ se ha incluido la ‘vejez’ u ‘old age’ en la versión original en inglés”.

Agregan que “nos parece un acto contradictorio y equívoco, sobre todo cuando este mismo organismo celebra la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) (…) para promover una sociedad y un mundo para todas las edades”.

“Rechazamos tajantemente la inclusión de la vejez en el CIE-11”, ya que sostienen que “es una etapa natural y no patológica del curso de vida, tal como es la infancia o la adultez” y que “cualquier otra descripción correspondería a discriminación por edad o ‘viejismo’, en que se le asocian a un determinado grupo de edad condiciones patológicas que no le son inherentes”.

“Incluir la ‘vejez’ dentro de ‘síntomas generales’ corresponde a un grave retroceso en términos de discriminación, ya que considera como patología aquello que es normal y esperable de la vida”.

La OMS se defiende

En su edición de agosto de 2018, la revista médica británica The Lancet ya advertía que “los llamamientos a reconocer a la vejez como una enfermedad que se puede tratar son cada vez más relevantes y debatidos, a pesar de la falta de un conjunto universalmente aceptado de biomarcadores de envejecimiento e incertidumbre sobre el momento de transición a la enfermedad”.

Por su parte, Robert Jakob, responsable del equipo de clasificación de término de la OMS, asegura, según pública Olhar, que el cambio no hace de la vejez una enfermedad, sino una condición y que en la práctica se trata solo de pequeños cambios. «La confusión se produce porque el CIE se utiliza como clasificación de enfermedades», asegura

La etiqueta la vejez’ reemplaza a ‘senilidad’, utilizada en la CIE-10. La decisión fue resultado de discusiones que apuntaban a la connotación cada vez más negativa de ‘senilidad’ en los últimos 30 años”, explicó Robert Jakob.

De ser así, «en lugar de eso se habría debido anular el concepto de ‘senilidad’, eliminarlo, que era lo que habría tenido sentido. Parece que es un problema que pongan ‘vejez’ porque eso parece significar que cuando una persona es mayor y fallece, las patologías que están detrás de ese fallecimiento van a quedar ocultas, no se van a investigar, no se van a diagnosticar, no se van a tratar…

Si alguien tiene un cáncer terminal, muere de cáncer no de viejo. Otra cosa es que el cáncer tenga un estado prevalente y de mayor morbilidad en una persona mayor. Pero la causa del fallecimiento no será la vejez sino el cáncer«, denuncia la doctora Bermejo.

Los expertos también critican que la medida pueda llevar a error en el diagnóstico de muerte en las personas mayores, puesto que si la mayoría de las muertes de personas mayores de 60 años se clasifican como vejez, esto puede causar problemas en la recopilación de los datos.

¿Hacia dónde va el barco?

«Esta conceptualización, personalmente, me sorprende. Todos los esfuerzos van encaminados a hacer entender que la vejez es simplemente una etapa más de la vida en la que tratamos de buscar la etiología de las enfermedades para poder tratar a los mayores con los cuidados que merecen, sin etiquetajes previos», explica Lourdes Bermejo para quien «el envejecimiento es un concepto mundial y en los países de nuestro entorno tenemos un desarrollo unitario de la geriatría.

Pero pensemos en la cantidad de países en que este concepto se va a entender y aplicar de otra manera, diciendo que como una persona ya es mayor puede ser que tenga un montón de patologías y por tanto no es necesario responsabilizarse de la salud de esa persona. Esto es lo que a mí, personalmente, me da mucho miedo«.

La doctora Bermejo nos confiesa  que, como gerontóloga, le preocupa enormemente que «si ya somos edadistas, viejistas y ponemos la etiqueta de mayor para con eso no ver las capacidades, los derechos o las enfermedades del otro, que sucede ahora con el cambio de rumbo de un organismo del que siempre hemos bebido la mejor inspiración«.

La especialista también nos advierte que «no olvidemos que la visión de la evolución de una sociedad, tanto a nivel individual como a nivel de políticas públicas en  relación a   la vejez, la ha aportado a nivel mundial la OMS. Hasta que no hubo un organismo internacional que guiase la política gerontológica a nivel mundial, la OMS, no se implantaron medidas gerontológicas».

Y recurre a un símil bastante claro para explicarlo. «Para mí la implantación de políticas de envejecimiento a nivel mundial es como pilotar un barco muy grande y querer cambiar el rumbo. Evidentemente sería necesaria una maniobra larga que durara muchísimo porque hasta que no cambies del todo la proa del barco no ha cambiado el barco. Y en realidad, que un organismo como la OMS pegue un bandazo tan violento, cambie de repente su paradigma mental y la conceptualización que hace, es gravísimo porque va a poner en riesgo muchísimas políticas públicas».

«En los países donde no existen esas políticas, donde aún no han empezado a hacerlas, no van a saber hacia dónde tienen que poner la proa del barco. Esto va en contra de lo que la propia OMS ha dicho desde siempre. Y además, estamos en pandemia. Pensemos que no en todas partes la situación epidemiológica evoluciona como en Europa o Estados Unidos, hay países en los que además existe una galopante situación de pobreza y hambre«, recuerda Lourdes Berbejo.

La gerontóloga también apunta a que «este viraje de criterio va a afectar a una sociedad mundial empobrecida y coloca esta nueva etiqueta de la vejez que hace que las políticas gerontológicas que, con mucho esfuerzo, pudieran estar bien orientadas en estos países pobres, de pronto se encuentran con que les quitan el norte.

Esto me parece gravísimo para los países desarrollados a los que nos trastoca que se nos vaya el referente de la OMS y la ONU. Nos deja, descabezados, sin paradigma y sin el criterio que aporta fortaleza y visión mundial. Pero en los países en desarrollo donde ni siquiera hay servicios para unos mayores que están muchísimo peor, no quiero ni pensar lo que este cambio de rumbo va a suponer para los ciudadanos».

 

Fuentes consultadas duna.cl y 65ymas.com

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Hector Figuera

Hector Figuera

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