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La empresa Hydrominer, con sede en Austria, espera entrar a la Bolsa de Londres el próximo año. Toda su operación de minería de criptodivisas se hace con energía renovable, con granjas de servidores instaladas en las propias centrales hidroeléctricas, lo que baja costos y ayuda a reducir los pasivos ambientales de esta actividad.

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La minería de criptodivisas es conocido ampliamente los elevados costos de electricidad que produce

La gran promesa de bitcoin, ethereum, ripple, stellar y demás gira alrededor de la descentralización de la moneda: un mundo de transacciones abiertas, con responsables claros, pero sin el control de un banco central y la burocracia añadida del sistema monetario actual. Una promesa que aún falta por ver realizada en toda su extensión, pero que guarda un potencial enorme de alterar el statu quo.

Lo que sí es un hecho cumplido y tangible es que la minería de criptodivisas, el proceso por el cual se crea cada bitcoin, por ejemplo, es una de las criaturas más sedientas de energía que existen actualmente: se estima que para sostener el crecimiento de estas monedas es necesaria la potencia diaria de 30 reactores nucleares; la minería global de este tipo de divisas ya consume más recursos que toda la red de carros eléctricos en el mundo.

Esto, de entrada, podría no ser preocupante, sino apenas una oportunidad de negocio para los generadores de energía. Quizá. Pero en un mundo en el que el cambio climático es un hecho científico, no una sugerencia de la izquierda, hay que hilar más fino por el bien de todos. Se calcula que cerca del 70 % de la minería de criptodivisas a nivel global se hace en China, uno de los países que más utiliza carbón y combustibles fósiles para nutrir sus redes eléctricas.

“Desde el principio entendimos que nuestro modelo de negocio sólo era viable si basábamos toda nuestra operación en energías renovables. Queremos generar riqueza y bienestar, y ambas cosas no pueden ir en detrimento del ambiente. De hecho, ambos son términos profundamente entrelazados con el cuidado del planeta. Además de esto, es mejor negocio utilizar fuentes renovables que pegarse a los combustibles fósiles”.

Quien habla es Nadine Damblon, CEO y cofundadora de Hydrominer, una empresa austríaca que se dedica a la minería de criptodivisas, pero que ancló toda su operación técnica en centrales hidroeléctricas. Hay que hacer énfasis en una cosa: no sólo operan con energía renovable, sino que sus bases de operaciones, sus granjas de servidores, están instaladas en las mismas centrales

Este modelo les permite dos cosas claves. Ahorrar costos, pues toman la energía desde la fuente misma (lo que evita cargos por transmisión) y aprovechan el entorno de las centrales, a menudo en sitios fríos, para utilizar la temperatura del aire para refrigerar las máquinas que, día y noche, resuelven las fórmulas matemáticas que resguardan los bloques de estas monedas digitales.

Como toda moneda, una divisa digital, como el bitcoin, está atada a una cierta escasez: en un principio, el procesamiento requerido para liberar bloques de monedas era menor, pues las fórmulas matemáticas eran más fáciles de resolver. Hoy, debido a la popularidad de las criptomonedas, estos problemas son mucho más complejos, entonces requieren computadores más poderosos para resolverlos; esto, en últimas, significa que hace falta más energía para alimentar máquinas más capaces.

Si bien la decisión de optar por energía renovable en minería de bitcoin no es un asunto exclusivo de Hydrominer, pues muchas empresas han encontrado que estas fuentes suelen ofrecer kilovatios más baratos, hay dos aspectos que resultan novedosos: la decisión clara de ser un negocio sostenible ambientalmente, en un sector con altos pasivos en este ámbito, y la instalación de su infraestructura en las centrales hidroeléctricas, lo que los ha conducido a innovar en el diseño, construcción y mantenimiento de esta infraestructura.

“Hoy hemos adquirido una gran experiencia en temas técnicos y esto es vital a la hora de expandir el negocio”, cuenta Damblon, quien creó la compañía en 2016 en conjunto con su hermana Nicole.

Hydrominer espera producir una suerte de acciones, de títulos valores, para mediados de este año que, de concretarse, serían los primeros de su tipo en ser reconocidos por el sistema financiero europeo, lo que le permitiría a la empresa entrar a cotizar en bolsa (Londres) para 2019. “Vemos un potencial de expansión, pero sólo lo visualizamos si todos los aspectos del negocio son sostenibles. Arranca en la energía, pero sigue también con la integración con el sistema financiero”, finaliza la ejecutiva.

Por Santiago La Rotta.

Fuente elespectador.com

“La verdad no existe, existen sólo los hechos la verdad la imponen los grandes medios y el poder detrás de ellos en las sombra”

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Hector Figuera

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CEO Fundador del portal RCENI Radio Centroamérica Internacional Audiovisualista Temático Antropocentrico especializado en composición.