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Muchas veces escuchamos por los medios de comunicación las bondades que pueden traernos las redes inalámbricas con la tecnología 5G en materia de comunicación y transmisión de datos.

Esta tecnología 5G hace alusión a cuántas películas o músicas podrán bajar los usuarios de internet en milésimas de segundo o con cuantos usuarios podrán estar interconectados simultáneamente por videoconferencias sin que éstas se cuelguen o se distorsionen.

Las discusiones mediáticas discurren entre lo banal y lo prometedora que pueda ser la tecnología 5G para resolver tareas cotidianas y las nuevas posibilidades de negocios especuladores en la red. Sin embargo, muy pocos explican en que consiste esta nueva tecnología en desarrollo, en cuanto a sus componentes que la configuran, y cómo podría afectar a los organismos vivos.

Esto tiene una explicación muy sencilla: grupos económicos (Verizon, AT&T, T-Mobile, Sprint, Huawei, China Mobile, China Telecom, China Unicom), con el apoyo de gobiernos (EE.UU. y China) y agencias de seguridad (CIA, NSA) desarrollan esta tecnología bajo estricto secreto.

El control sera total

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Posibles efectos

Dentro de ello los posibles efectos y consecuencias que pueda provocar la implementación de la tecnología 5G en los organismos vivos como también los posibles usos alternos (control y vigilancia) que darán a ésta. Además, estas empresas de telecomunicaciones son grandes pautadores en los medios de comunicación e importantes donantes a centros de investigación científica. Estas razones explican el nulo debate al respecto.

Dicho de otro modo, se trata de una mezcla entre una supuesta seguridad nacional de los gobiernos, en función de los intereses de grupos económicos, más el desconocimiento generalizado de los avances tecnológicos, en su complejidad, y el control de las agendas mediáticas y de investigaciones.

Sin ninguna duda la tecnología 5G representa un jugoso negocio para estos grupos económicos aliados a los gobiernos de EE.UU. y China. Explica Elizabeth Woyke (2019), en MIT Technology Review, que el desarrollo de la tecnología 5G es, de hecho, operada como política de gobierno.

Control social

En ese sentido, el gobierno de China en su décimo tercer plan quinquenal describe a la tecnología 5G como una industria estratégica emergente y una nueva área de crecimiento.

Además, en su Plan Made in China 2025 describe como objetivo del país, convertirse en un líder de fabricación global. Además, promete hacer los avances en la comunicación móvil de la tecnología 5G.  Mientras, su contraparte, EE.UU., bloqueó a la empresa China Huawei alegando que ésta representaba un supuesto peligro para su seguridad nacional.

Esto último confirma que en ambas potencias el desarrollo de la tecnología 5G son políticas de gobierno. Entre los negocios en disputa están la instalación de la infraestructura 5G a nivel mundial y su mantenimiento, la fabricación de los equipos necesarios para esta infraestructura, el desarrollo de aplicaciones -como hicieron las corporaciones de Silicon Valley con la tecnología 4G (Youtube, Uber, Alibaba, Facebook, Waze, etc.)- y la fabricación masiva de productos con capacidad de conectarse a la infraestructura de la tecnología 5G  (el internet de las cosas).

Esto último incluye desde un reloj o cafetera hasta una maquinaria industrial o equipos de cirugías en un centro médico especializado. De manera, que la magnitud del negocio proyectado no tiene antecedentes en el proceso de acumulación de capital de los últimos 200 años, y por tales motivos, se excluyen del panorama público las críticas que puedan persuadir a la audiencia de los posibles efectos negativos. Pero ¿En qué sentido representa la tecnología 5G un peligro para la vida? Para ello debemos conocer, con antelación, en que consiste la nueva tecnología 5G y sus componentes.

Conectar todo

La respuesta en términos simples nos la brinda Knight (2019), en MIT Technology Review, de la siguiente manera: “las redes inalámbricas de la tecnología 5G  son una variedad de tecnologías de red destinadas a trabajar conjuntamente para conectarlo todo” a través de dos rangos de frecuencias diferentes. Una de ellas es la frecuencia utilizada por las redes 4G y WIFI. La otra es una milimétrica, de mayor velocidad a su predecesora mejorada, pero transmite en rangos más cortos. Este último rango de frecuencia milimétrica necesita de una superlativa densidad de transmisores por metros cuadrados.

Esto dará paso a una multiplicidad de pequeños transmisores -por metros cuadrados- en todas las ciudades con tecnología 5G. Esos enjambres de transmisores estarán compuestos por una tecnología conocida como MIMO masivo (múltiple entrada, múltiple salida), la cual permitirá el funcionamiento simultaneo de los transmisores para alcanzar la velocidad esperada por los desarrolladores de las redes inalámbricas 5G (20 gigabits por segundo).

Además, de otra tecnología, conocida como dúplex completo (full dúplex), que permitirá a los transmisores y a los dispositivos (celulares, computadoras, etc.) enviar y recibir datos en la misma frecuencia. Sin embargo, esta multiplicidad de transmisores será lo peligroso para todos los organismos vivos expuestos a la saturación de radiación de radiofrecuencias.

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Las investigaciones sobre las repercusiones

Existe una base científica de más de 10 mil investigaciones referentes a la asociación de enfermedades cardíacas, y entre otras cómo el cáncer, con la contaminación electromagnética, según el llamamiento internacional para detener la implementación de red de la tecnología 5G   en la tierra y en el espacio organizado por la International Appeal. La exposición permanente (24hrs) de niveles de radiación de radiofrecuencias, centeneras de veces mayores a las actuales, provocará efectos graves en todos los organismos vivos y en sus respectivos ecosistemas.

La tecnología 5G además de conectar y permitir la comunicación ubicua entre los seres humanos y sus organizaciones también conectará a todos los objetos (automóviles, lavadoras, microondas, maquinarias, cámaras de vigilancia, etc), coronando así, el internet de las cosas y configurando las llamadas ciudades inteligentes.

Esto conformará un campo electromagnético, de enorme potencia, que afectará directamente a “las débiles ondas electromagnéticas que caracterizan los vuelos de los insectos, por ejemplo, pero interferirán también emisiones de cuerpos vivos de mayor tamaño, incluidos los nuestros.

Numerosas publicaciones científicas han demostrado que los Campos Electro Magnéticos-CEM afectan a los organismos vivos (no solo a los humanos) en niveles muy por debajo de la mayoría de las directrices internacionales y nacionales, cuyos efectos incluyen mayor riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos e impactos negativos en el bienestar general de los seres humanos” (Sabini, 2019).

Sin embargo, a pesar de la amplia documentación de los posibles efectos negativos de los campos electromagnéticos sobre los organismos vivos están prevaleciendo los intereses privados -que genera la tecnología 5G- sobre los colectivos. En este caso, la vida misma del planeta corre peligro, sobre todo la nuestra, en medio de un contexto acelerado de cambio climático producto de nuestras propias actividades, pero singularmente por las generadas por el proceso de acumulación de capital privado.

La vida cotidiana de las personas sería vigilada 24/7 con la red 5G

¿Otra cosa que podría estar en riesgo? Nuestro día a día. Cada acción o cada cosa que hacemos. Ya que la red en la tecnología 5g garantiza una banda ancha más rápida y amplia, mayor será también la información que se muestre de nosotros mientras navegamos.

Esto abre un escenario en el que compañías pudieran recolectar datos de nuestros intereses, pasatiempos, preferencias o decisiones con una precisión mayor de las que ya lo intentan; ofreciendo en respuesta publicidad personalizada que tal vez ni siquiera queramos ¿a dónde se iría nuestra privacidad? Alguien podría saber incluso nuestra ubicación exacta en el mapa del mundo sin que nosotros lo hayamos consentido.

¿Sabes cómo? Pues implica la existencia de muchas más antenas de transmisión para garantizar el flujo de ondas de la red la tecnología 5G. Lo que quiere decir que cuando estemos conectados a ellas, nuestros dispositivos podrían ser rastreados tomándolas como punto de referencia que, a diferencias de las 4G, sería el doble de preciso o cercano.

Es decir, que si alguien quisiera espiarnos, con la red 5g como herramienta lo tendría sumamente sencillo. El reto de la industria de seguridad informática será arduo, y sus esfuerzos por resguardarnos de los cibercriminales deberán triplicarse ante la llegada inminente de una tecnología que piensa correr a la misma velocidad que Flash.

 

Por Mario Enrique De León

Con información alainet.org

Redacción rceni

 

Referencias:

Knight, W. (2019). Claves para entender por qué EE.UU. teme que Huawei dominine el 5G. Mit Technology Review.

Sabini, L. (2019). 5G: ¿pasaje al cielo comunicacional o al infierno climático y sanitario? América Latina en movimiento. Artículo/199457.

Woyke, E. (2019). Cinco argumentos que pueden convertir a China en líder del 5G. Mit Technology Review.

-Mario Enrique De León es sociólogo de la Universidad de Panamá.

-Mario Enrique De León es sociólogo de la Universidad de Panamá. Becado IDEN-SENACYT. Maestrando en Ciencias Sociales. Correo: [email protected]

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